Blogia
Hego haizea

Tacto

Subo apresurado los escalones hasta tu puerta. Nervioso, empujo la puerta que instantes antes has dejado entornada. Noto como el latir de mi corazón se acelera. Los nervios hacen que a duras penas mis dedos acierten a desabrocharme la ropa. Y esa demora incrementa el deseo y la prisa por estar a tu lado. 

La luz encendida de la lámpara en tu mesilla sirve de guía a mis pasos. Aún adormilada, sonríes al verme aparecer por la puerta de tu habitación. En broma recriminas mi tardanza. Tus hombros desnudos son el preludio de tu completa desnudez. 

Nos besamos suavemente. Me rodeas con tus brazos, me atrapas, me acercas a ti. El cálido tacto de tus labios acaba por encender mi deseo. Me invitas a recostarme a tu lado. 

Nuestros cuerpos se unen, cual piezas complementarias. Siento tu piel contra mi piel. Suave, delicada, invitan a mis manos a deslizarse por toda tu extensión. Recorro tu espalda, mis labios se unen a la caricia. Acaricio tu vientre, tus formas, tus caderas, tus piernas se dibujan bajo la yema de mis dedos que levemente te modela. 

Juego con tu lengua. Mi mano busca tu muslo, dibujo el triángulo mágico que me hechiza. Se enredan en tu pubis. 

Inicio el ascenso a tu ombligo, acaricio tu vientre y con la prisa tensa de quien busca parecer calmado llego a tus senos. Dibujo su forma, levemente recorro la sombra que marca y tu areola y me pierdo en la dura excitación de tus pezones. 

Con mi lengua, marco el camino en saliva por las manos trazado…

0 comentarios