Sexo, puro sexo.
Me recibes vestida tan solo con una camiseta que apenas te cubre. Mis ojos no pueden por menos que pasearse por tu cuerpo, notando tus pezones marcados en la ropa, descubriendo el vello recortado sobre tu sexo.
Apenas cruzo el umbral de tu puerta, que cierras rápidamente tras de mí, te abalanzas hambrienta de besos y caricias. Ansiamos besarnos, nos comemos la boca con pasión, mientras nuestras manos recorren los cuerpos… La prisa se instaura. Tienes urgencia por quitarme la ropa, tengo urgencia por sentir tu piel, ese tacto, ese calor.
Cae el jersey al suelo, buscas el cinturón que sujeta mi pantalón, desabrochas los botones. Mi pene abultado espera la caricia que no tardas en dedicarle. Apartas el calzoncillo y comienzas a masturbarme, mis gemidos de placer te invitan a seguir adelante.
Vuelves a besarme la boca y aprovechas para quitarme la camisa que acompaña al jersey en el suelo del recibidor donde sucede la escena. Poco a poco, besándome con lascivia el cuello, el pecho, el vientre, hasta que llegas de nuevo a mi sexo.
Miras un instante hacia arriba, se encuentran nuestras miradas. Sé que me vas a hacer disfrutar, me lo dicen tus ojos. Ansío sentir el momento que tus labios chupen mi sexo, lo besen, lo recorran de arriba a abajo. Te dedicas a la tarea, sé que disfrutas y eso me hace disfrutar aún más. Como un caramelo en tu boca mi sexo es un juguete en tu boca, en tus labios. Tu lengua lo recorre con pericia. Me estás haciendo disfrutar cómo sólo tú sabes hacerlo.
Completamente erecto, excitadísimo, tomas mi mano y me conduces al sofá en el que hace un rato te encontrabas leyendo tranquilamente sin imaginar siquiera, que tras nuestra conversación de la tarde, íbamos a acabar allá.
Te colocas sobre el sofá, a cuatro patas, ofreciéndome tu sexo, tu culo. Me pides que te folle. Me coloco tras de ti. Apoyo mi pene en tu sexo completamente húmedo y suavemente voy penetrándote. Acaricio tu espalda, tus pechos, chupas mis dedos cuando los paso por tu boca…
Sudamos, gemimos, se acerca el deseado orgasmo…
Hoy no hay tiempo para quedarnos abrazados, para recuperarnos juntos, sintiendo el acelerado compás de nuestros corazones. No hay palabras dulces. Sexo, puro sexo.
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