Blogia
Hego haizea

Recuperando sueños

(Relato basado en hechos –sueños- reales)

He leído en algún sitio, quizás lo haya escuchado en la radio, que nos es más fácil recordar pesadillas porque solemos despertarnos mientras ocurren; que de los sueños hermosos, al no sobresaltarnos y despertarnos, no nos acordamos tanto.

Quizás por ello tiendo a soñar despierto...

No es el caso de este relato, que como ya digo, es un sueño absolutamente real. Espero que cuando lo leas, te guste.

Más allá de la propia acción del sueño, lo que más me gustó fue que refleja al menos dos características de ti, de tu personalidad, de nuestra relación, que me encantan.

Por un lado, que sabes lo que quieres, y cuando lo sabes, vas por ello. Por otro, sabes que me excita, me gusta, que tomes la iniciativa.

Y ahora, vamos a por ese sueño.

Quizás estuviera en un bareto, quizás en una calle de la ciudad en una zona de marcha nocturna. Poco importa. El hecho cierto es que de repente apareces frente a mí. Subida a unos taconazos impresionantes. Mi vista va recorriendo tus piernas. Al final, muy al final, aparece tu falda, corta, ajustada, negra. Lucías un escote más que considerable…

Tu mirada se clavó en la mía. Tus ojos, felinos, acentuada su profundidad por el maquillaje, consiguieron un efecto hipnotizante inmediato. Creo que te habías oscurecido el pelo.

Segura de ti misma, sonriente, te fuiste acercando a mí. Me saludaste, y sin mediar palabra, casi a la vez, me metiste mano, acariciándome, sobándome el culo, a la vez que me besabas con pasión.

No me dio tiempo a sentir ni sorpresa. Respondí a tus besos, a tus caricias… Y sin solución de continuidad, buscaste mi sexo, lo cubriste con tu mano, lo acariciaste.

Mientras había comenzado a explorar tu piel con mis dedos, mi mano se escurrió bajo tu ropa, acaricié tus senos, encontré tu sexo húmedo…

La escena acabó como suelen acabar nuestros encuentros: en la cama, abrazados, durmiendo.

0 comentarios