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Hego haizea

Deseo

La noche me regaló un espléndido cielo estrellado. Allí, contemplando la maravilla que se extendía ante mis ojos, sintiéndome inmensamente pequeño, viniste a mi mente, a mi deseo una vez más.

Y para completar la estampa, una estrella fugaz cruzó el inmenso firmamento, veloz, esquiva, silenciosa diría yo.

Cerré los ojos y pedí mi deseo, como manda la tradición.

Un deseo que es para ti.

Nota: No me pidas que te diga cual es, porque mi deseo es que se cumpla…

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